
Hola, ¿cómo estás?
Mi nombre es Ana León y estoy a cargo del newsletter de la Casa Universitaria del Libro de la UNAM. Hoy queremos hablarte un poco de la fiesta literaria que celebra a Ulises, la gran novela de James Joyce: el Bloomsday, y de esa voz potente que cierra la obra: el monólogo de Molly Bloom. Bienvenidas y bienvenidos a Presente continuo.
***
¿Por dónde podemos empezar? ¿Por la revolución del lenguaje, de la escritura, del pensamiento, de los temas, de la forma de leer? No lo sé. Tal vez si empezáramos por ahí caeríamos en todos los lugares comunes o hablaríamos de todo lo verdaderamente importante. Sí, la gran novela de James Joyce, Ulises (1922), revolucionó la narrativa del siglo XX. Sí, su mapa es la épica de Homero, la Odisea. Sí,con Ulises Joyce nos dijo, como señala el crítico y escritor Bruce Swansey, que todo es significativo, que no necesitamos ser un rey o un héroe o un guerrero o algo, para entrañar un misterio, para tener una historia, pues el recorrido, o bueno, el de su “héroe” (Leopold Bloom), es un día en la vida de un hombre completamente común y corriente, un hombre eduardiano, un hombre en medio de una ciudad y eso es todo. Y es mucho. Es, en este sentido, en el que hablamos de una épica moderna, esa pequeña historia local que se volvió universal.
Pero tomemos una decisión y empecemos por el final, por el potente monólogo de Molly Bloom (la mujer del protagonista), errático, enfebrecido, liberador, un torrente de ideas que nos hacen sentir como si Joyce nos hubiera abierto una grieta, una fisura en la mente de este personaje, a ese flujo de conciencia, para poder observarla en todo aquél pensamiento que está reservado sólo para ella, pero del que podemos ser testigos.
«Un monólogo de aproximadamente sesenta páginas, que no tiene ni un solo signo de puntuación», como señala la académica Luz Aurora Pimental, quien lo tradujo adaptándolo al español de México para que podamos disfrutarlo como si lo estuviéramos leyendo en un su inglés irlandés original, «bastante coloquial», como es el inglés de este personaje, que a través del lenguaje se nos revela como «una mujer viva», como también apunta la académica.
Y es esa la riqueza que muestra Joyce con este personaje, esa personalidad que se refleja a través del lenguaje, de los matices: sus niveles más bajos y también los más altos. «Sí, todo está en su discurso», dice Pimentel.
Y, además, el cuerpo, la forma en que está presente el cuerpo en toda la obra y en ese monólogo, como señala Swansey: «El cuerpo es el verdadero protagonista de Ulises, el cuerpo y sus funciones. Tú no te puedes imaginar a Anna Karenina eructando o a Madame Bovary meando. En cambio, Ulises está lleno de todas las funciones corporales. Una desacralización de la literatura a través de la corporalidad. El sexo, la menstruación, las necesidades naturales, todo está puesto ahí. Esto también causó un escándalo en su momento. ¿Cómo se le ocurría?, ¿cómo se atrevía Joyce a hablar todas esas cosas del cuerpo, del cuerpo que suda, del cuerpo que va al baño? Y, especialmente, la corporalidad femenina. Molly es extraordinaria, porque revisa el cuerpo del amante como un objeto, como un toy boy. Entonces, a través de esa corporalidad también Joyce es muy subversivo y es muy feminista. Bloom es un cornudo consentido, lo cual también habla mucho de una moralidad antipatriarcal, completamente abierta al hecho de que las mujeres también tienen apetitos, las mujeres también pueden decidir sobre su propio cuerpo, sobre su propio erotismo. Es como una novela extraordinariamente revolucionaria para el momento en el que se escribe. Y creo que es un mensaje que debe llegar, por lo menos, a todas las lectoras. Sí, como Molly, hay que decir ¡Sí!»
Ese «Sí» con el que incia y termina el monólogo de Molly.
Y bueno, Bloomsday, es la celebración de esta obra que fue publicada en 1922. Tan sólo dos años después sus seguidores empezaron a emular el recorrido de Leopold Bloom por Dublín, iniciando la jornada a las ocho de la mañana y siguiendo los pasos de Bloom por los lugares que él visita en la novela. Muchos se visten a la usanza de la época eduardiana, porque esta mini odisea de Bloom ocurre el 16 de junio de 1904. Por las calles se leen fragmentos y también se come lo que se come en la novela. La celebración se oficializó en 1954. Desde entonces se ha extendido a otros países.
¿Existe otro país que celebre así una de sus novelas más emblemáticas?
Te recomendamos escuchar fragmentos del monólogo de Molly Bloom presentado, traducido y en voz de la académica Luz Aurora Pimentel.


