
Bienvenidas y bienvenidos a Presente continuo. Mi nombre es Ana León y estoy a cargo del newsletter de la Casa Universitaria del Libro de la UNAM. Hoy cerramos nuestra participación en El Aleph. Festival de Arte y Ciencia de la UNAM. Cada uno de los eventos que han habitado la casa nos han mostrado cómo la precisión de la ciencia y la libertad del arte permiten crear Nuevas narrativas.
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Hay una frase: «El arte es yo, la ciencia es nosotros» y le pertenece a Claude Bernard, el fisiólogo francés «fundador de la medicina moderna». Y con esto se refería al arte como una expresión individual y a la ciencia como el resultado de la actividad colectiva. Pero también hay un libro que pretende mostrar que el arte es «la manifestación interpretativa e imaginativa de la realidad con la intervención del discurso científico».
Así dio inicio una de las charlas que habitaron la Casa Universitaria del Libro durante El Aleph, una en la que el físico e investigador del Cinvestav Gerardo Herrera Corral y el escultor Sebastian (Enrique Carbajal) se sentaron a conversar sobre el libro Cuántica. El sinuoso sendero a la realidad (Sexto Piso/UACJ). Una peculiar colaboración entre arte y ciencia: obras plásticas inspiradas en el discurso científico.
«Textos divulgativos al alcance de todo mundo», dice el científico, y «sobre temas sexis» de la mecánica cuántica. Es decir, «temas que están de moda en las conversaciones cotidianas». Conceptos y ensayos que dialogan con imágenes de la obra del escultor. Se habla de «la tercera cultura», señala Gerardo Herrera, donde las diferencias entre la ciencia y el arte se diluyen. El libro materializa esta idea en una danza de alejamientos y acercamientos en la que la subjetividad del arte y la objetividad de las ciencias exactas hallan su propio ritmo para encontrarse, para conectarse, un ritmo en el que la ciencia se vuelve emocional y la estética matemática: la mecánica cuántica entrelazada con la escultura.
Fue el físico y novelista C.P. Snow quien introdujo el concepto «tercera cultura», refirió el investigador, y esto ocurrió en 1963, pero su origen se encuentra en una conferencia que dictó en la Universidad de Cambridge cuatro años antes, llamada Las dos culturas, que Libros UNAM publicó en 2021, contrastada con las ideas del crítico literario F. R. Leavis. La conferencia de Snow, traída a la conversación por Gerardo Herrera, puso sobre la mesa —en aquellos años— la disociación profunda entre humanistas y científicos, y la propuesta de que, en realidad, ambos deberían mirarse de forma permanente y directa. Es así que en este diálogo transformado en libro, los ojos de un físico se posan sobre una geometría emocional y los ojos de un artista en los objetos de estudio de la mecánica cuántica. (La conversación completa la puedes ver aquí)
El arte permite traducir ideas complejas producto de la ciencia, hacerlas cercanas a mentes curiosas que pueden, o no, estar versadas en procesos científicos. En el caso del investigador y del escultor, el cruce les permitió recorrer conceptos científicos desde lo visual y lo sensorial.
En el marco de El Aleph, un último proyecto visitará la Casa: Simuladores para la investigación artística, un modelo conceptual («Simulador») desarrollado por Primal, un agente transdisciplinar integrado por el arquitecto Hector Juárez y la diseñadora Paola Sánchez, que juega en serio con la esencia creativa que hermana al arte y a la ciencia. Es decir, en el campo artístico, este modelo «instaura a la facultad imaginativa como una vía formal de investigación al unir procesos cognitivos y experiencia estética», como ellos mismos lo definen.
En esta práctica de imaginación-investigación, Primal crea escenarios de ficción (simuladores, hacer como, imaginar un espacio donde) para pensar problemas que atraviesan nuestra realidad común como lo son la desaparición de lenguas originarias, las fronteras, la libre circulación del conocimiento o la soberanía alimentaria. Para ello, además de crear un «vocabulario propio», como ha señalado la historiadora del arte Elva Peniche Montfort, Primal crea grupos de estudio y creación en red a los que denomina «ecologías plexantes», integradas por agencias humanas y no humanas.
Así, han desarrollado proyectos como F.I.L.M. Futuro imaginado en lengua materna, estudio y doblaje de una obra cinematográfica a una lengua originaria; Liga del Paralaje Medial, donde el concepto de «frontera» se ha diluido; y OTIUM: Jugar en serio para convivir con la tierra, una ficción que planteó un escenario donde la vida en la Tierra es ya insostenible y que permitió reflexionar sobre temas específicos como: el agua, la economía, la identidad y las tecnologías.
Crédito imagen: Sebastian, Braccia, 1985. Acervo Academia de Artes.


