A principios del siglo XX, durante la llamada paz porfiriana, se inicia un cambio en la fisonomía de la capital al extenderse las zonas habitacionales con nuevos fraccionamientos en los alrededores del Bosque de Chapultepec, entre ellos la Colonia Roma.

El movimiento revolucionario en 1910 modificó los esquemas políticos y las estructuras sociales del país. En esa etapa de incertidumbre las construcciones de  esta colonia se vieron afectadas  y aquellos espacios destinados para la aristocracia tuvieron que esperar mejores momentos. Así, la estructura ubicada en calle Orizaba número 24, —predio adquirido en  1914  por don Joaquín Baranda MacGregor y su esposa Dolores Luján Zuloaga—, inicia su proceso de contrucción en 1920 (según fecha de los planos del ingeniero M. Rebolledo  y del arquitecto Manuel Gorozpe). La casa se terminó en 1925.

Es una espléndida residencia cuyos interiores dan cuenta del lujo con el que se vivió en esta mansión, hasta que la política cardenista de reparto de ejidos en la Comarca Lagunera afectó las posesiones de la familia Baranda. Esto, y la salud deteriorada de Don Joaquín, seguramente influyeron  en la decisión de rentar la casa a la Embajada de Brasil de 1940 a 1945.

 

En  abril de 1945 el Centro Asturiano de México, A. C. compra el inmueble para sus actividades sociales y culturales; con el tiempo las instalaciones resultaron insuficientes y en 1985 cambian su domicilio a otra sede; la junta directiva del centro, con el interés de apoyar a alguna institución mexicana de cultura, otorga el uso del inmueble en comodato a la Universidad Nacional Autónoma de México, para albergar la Casa Universitaria del Libro, inaugurada oficialmente el 10 de diciembre de 1986.